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 Ayuntamiento de Soria
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IGLESIA DE SAN FRANCISCO. CAPILLA DE LOS BELTRANES.

En plena zona extramuros de la muralla de Soria se encuentra la Iglesia de San Francisco(1), antigua iglesia conventual de los franciscanos y hoy día Parroquia de San Francisco. En ella se puede visitar el altar mayor de la iglesia de San Nicolás que realizó el escultor Gabriel de Pinedo(2).

Según recogen varios autores(3), hay una piadosa tradición, que a su vez proviene de los cronistas de la Orden Franciscana, según la cual se atribuye la fundación de este convento al propio San Francisco de Asís. Cuando pasó por Soria en 1214, camino de Santiago de Compostela, salió un día a pasear por los alrededores y señaló, mediante la colocación de algunas piedras, el lugar exacto donde quería que se erigiese el nuevo edificio franciscano. Objetivamente se desconoce la fecha exacta de su fundación, si bien, como señala Artigas, al parecer, ya estaba levantado en 1227(4).

La única dependencia conventual que ha llegado a nosotros es la iglesia. En descripción de Martínez Frías su planta actual es de nave única, dividida en cuatro tramos rectangulares por arcos fajones apuntados, coro alto a los pies y capilla mayor pentagonal, a la que, en el lado del Evangelio, se abre una espaciosa capilla. Los tres últimos tramos de la nave se cierran con sencillas bóvedas de crucería, integradas por dos nervios cruceros, el de espinazo y claves con motivos en forma de estrella. Los restantes tramos, reconstruidos en el siglo XIX, exhiben bóvedas de arista. El coro, encajado hoy en el último tramo de la nave, comprendía originariamente un tramo más, con lo cual avanzaba hasta el segundo tramo, conservándose aún los primitivos soportes sobre los que se levantaba(5). Pero según señala el párroco de San Francisco don Rufo Nafría(6), Nicolás Rabal lo situaba en otro lugar: «el coro, cosa extraña, está aislado, apoyado en las cuatro pilastras de la anteúltima bóveda, semejando un pasadizo o puente»(7).

La primitiva iglesia de San Francisco debió de ser una iglesia de gran longitud, con las características de las Ordenes Mendicantes, pero de la que no ha quedado casi ningún rastro. En 1533 amenazaba ruina total. Se planeó construir nueva iglesia en 1581; se concertó la obra en 1582 con Juan de Naveda, quien se comprometió a terminarla para 1598, por la cantidad de 2.600 ducados. Pero la mala suerte amenazaba de nuevo. El día de la Conversión de San Pablo de 1618, se quemó todo el convento primitivo, excepto la iglesia y una zona que daba a la huerta. En este incendió también desapareció el archivo, con lo cual no quedó documentación que pudiera dar más pistas sobre sus orígenes y primera edificación. Con la ayuda de los fieles y los caballeros hijosdalgo de Soria se volvió a reedificar.

La relación de este convento con el Ayuntamiento de Soria, siempre fue intensa. Según cita Pelayo Artigas el 14 de Mayo de 1542 se celebra la concordia de la ciudad de Soria con el Convento de San Francisco sobre el goce del agua de la Fuente del Campo.

Entre los franciscanos ilustres que tuvieron alguna relación con este convento podemos citar a Fray  Francisco de Sosa, General de los Franciscanos, que llegó a ser  obispo de Canarias (1607), Inquisidor del Concejo Supremo y Obispo de Osma (1613)(8).

Los franciscanos también tuvieron un compromiso con la enseñanza en Soria. Allí existía una cátedra de Teología. En la cripta de la Iglesia del Salvador de Soria se conserva un cuadro que representa a uno de los lectores franciscanos de la cátedra de Teología del siglo XIX del convento soriano. A esta cátedra podían asistir estudiantes seglares.

Durante la Guerra de la Independencia el brigadier José Joaquín Durán, ordenó en 1812 su destrucción, con la idea de evitar que los franceses pudieran fortificarse allí. En el incendió sólo se destruyó la capilla mayor y el crucero de la iglesia, quedando intacto lo demás y el convento. Después de la contienda los franciscanos se pusieron a reedificar el edificio de la Iglesia pero, por no tener fondos, se limitaron a mejorar la mitad de la nave central(9). Con la Desamortización de Mendizábal de 1835 los franciscanos tuvieron que abandonar su convento de Soria. Las propiedades del Convento incluían una extensa huerta y prado anejos, que tras la citada Desamortización se vendieron en julio de 1840 a los hermanos Luengo de Madrid, por 60.000 reales(10).

En opinión de Nicolás Rabal(11), a cada lado de la nave se abrían otras cuatro capillas, en las que estarían enterrados los componentes de las familias más linajudas de Soria, los Veras, Mariscales de Castilla, Barnuevos, Morales y Zapatas, Beltranes, Calderones, Heras y Aguileras.

Actualmente, sólo existe en el interior de la iglesia la capilla de los Beltranes, que por medio de un sencillo arco de medio punto, se abre al presbiterio, en el lado del Evangelio. Fuera del edificio actual, pero en las ruinas de lo que fue antigua cabecera de la iglesia, se encuentran los restos de lo que debió ser la capilla de los Veras. Aquí, en 1981 al hacer unas obras de acondicionamiento bajo la dirección del entonces Profesor del Colegio Universitario de Soria y actualmente de la Universidad Complutense de Madrid, Alfredo Jimeno, se limpió un epitafio que transcrito dice:

«D. JOSE DE VERA OSSORIO, PATRON DE ESTA CAPILLA, HIJO DEL SOBREDICHO CAPITAN GONZALO GONZALES DE VERA Y DE Dª CONSTANZA OSSORIO, DE LA CASA DEL MARQUES DE ASTORGA, Y NIETO DEL SOBREDICHO SECRETARIO GIL GONZALEZ DE VERA, CABALLERO HIJODALGO DEL DICHO LINAJE DE D. BELA, POR CUMPLIR CON LA VOLUNTAD Y MANDAS DE SU MADRE Y ABUELO, MANDO SITUAR LOS SOBREDICHOS 150 DUCADOS DE RENTA PARA LAS SOBREDICHAS MISAS PERPETUAS, RENT [...] LOSAR Y ADORNAR DICHA CAPILLA [...] ALTAR Y RETABLO Y DEMAS [...] IGLESIA»(12).

Según indica Pelayo Artigas, en el lado del Evangelio, estarían las capillas de los Veras, la de los Morales y la de los Beltranes. Las del lado de la Epístola desaparecieron todas. Una de ellas sería la de los Aguileras. Otra la de San Antón, donde estaría enterrado Carlos Arellano, Alférez Mayor del Infante don Fernando de Aragón, fallecido en 1412. La capilla consagrada a san Bernardino fue fundada en 1495 por Diego de Morales, Consejero del Rey Católico. La capilla mayor estaba dedicada, al parecer, a Nuestra Señora de Belén.

La Capilla de los Beltranes:

Según una escritura otorgada el 7 de mayo de 1505, ante Gonzalo Gómez de San Clemente, esta capilla fue fundada por Nicolás Beltrán, bajo la advocación de San Nicolás de Bari. La antigua bóveda de crucería ha sido modernamente sustituida por una de arista. En la parte izquierda de la capilla se abre un nicho, de arco rebajado, en el que se encuentra ubicado un sarcófago, con la delantera decorada con el escudo del fundador —una flor de lis— dispuesto entre hojas de cardo, de tipo genérico. En él, tal como dispuso en su testamento, fechado en 1514, deben reposar los restos de Nicolás Beltrán. En el muro del fondo de esta capilla figura otro nicho, de arco conopial adornado con bolas y cardinas, flanqueado por dos pináculos, que parten de sendos escudos del fundador. A lo largo de los muros de la capilla se extiende un friso, en el que se sitúa una inscripción en letra gótica que no ha podido ser transcrita. En la parte externa de la capilla hay varios contrafuertes decorados con las armas de Nicolás Beltrán(13).

Realmente el fundador de esta capilla, Nicolás Beltrán o Nicolao Beltrán, era un judío soriano, hombre de negocios, que tuvo que abandonar Castilla en 1492 a raíz de la expulsión de los judíos y que luego retornó ya bautizado y con el cambio de nombre. Que era hombre de negocios lo demuestra el hecho que traspasó a los judeoconversos Luís de Alcalá y a Fernán Núñez Coronel, acaudalado segoviano, convertido inmediatamente antes de la expulsión, las cantidades de dinero que le debían unos mercaderes burgaleses por ciertas lanas que les había vendido. Fernán Núñez Coronel se sirvió de Nicolao Beltrán, siendo todavía judío, para que en Portugal hiciera de enlace en diferentes asuntos económicos que aquel tenía con miembros de la comunidad exilada.

Finalmente las relaciones entre Nicolao Beltrán y Fernán Núñez Coronel continuaron después de que el primero regresara convertido a Castilla, puesto que en 1495 Fernán Núñez Coronel y sus hijos venden a Nicolao Beltrán la mitad del oficio de recaudamiento y receptoría del servicio y montazgo(14).


(1) El Boletín Oficial del Obispado de Osma-Soria del mes de Septiembre de 1971 publicaba un decreto del obispado de fecha 15 de Septiembre de 1971 por el que se creaba la Parroquia de San Francisco de la ciudad de Soria. Citado de: NAFRÍA, Rufo, Memoria de la Parroquia de San Francisco de Asís de Soria, 1971-1996, ed. Parroquia de San Francisco de Asís de Soria, Soria, 1996, pp. 9-11.
(2) Véase la historia y la descripción pormenorizada de este retablo en: NAFRÍA, Rufo, Memoria de la Parroquia de San Francisco de Asís de Soria, 1971-1996, pp. 33-85.
(3) LOPERRÁEZ CORVALÁN, Juan, Descripción histórica del Obispado de Osma, tomo II, p. 133; ARTIGAS, Pelayo, «Los conventos franciscanos de Soria», en Boletín de la Sociedad Española de Excursiones (1928), p. 73. Noticia que reiteradamente se cita como origen de tradición oral, por ejemplo: MARTINEZ FRÍAS, Jose María, El Gótico en Soria, Arquitectura y Escultura Monumental, ed. Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial de Soria, Soria, 1980, p. 255, nota 77.
(4) ARTIGAS, Pelayo, «Los conventos franciscanos de Soria», en Boletín de la Sociedad Española de Excursiones (1928), p. 74.
(5) MARTINEZ FRÍAS, Jose María, El Gótico en Soria, Arquitectura y Escultura Monumental, p. 256.
(6) NAFRÍA, Rufo, Memoria de la Parroquia de San Francisco de Asís de Soria, 1971-1996, p.19.
(7) RABAL, Nicolás, España, sus monumentos y artes – su naturaleza e historia. Soria, p. 287.
(8) PÉREZ RIOJA, José Antonio (coordinador), Historia de Soria, ed. Centro de Estudios Sorianos, Soria, 1985, p. 369.
(9) ARTIGAS, Pelayo, «Los conventos franciscanos de Soria», en Boletín de la Sociedad Española de Excursiones (1928), pp. 12-13.
(10) ORTEGA CANADELL, Rosa, Las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz en Soria, Soria, 1982, pp. 92-93.
(11) RABAL, Nicolás, España, sus monumentos y artes – su naturaleza e historia. Soria, p. 286.
(12) NAFRÍA, Rufo, Memoria de la Parroquia de San Francisco de Asís de Soria, 1971-1996, p.25.
(13) MARTINEZ FRÍAS, Jose María, El Gótico en Soria, Arquitectura y Escultura Monumental, p. 257.
(14) DIAGO, Máximo, «El ascenso sociopolítico de los judeo-conversos en la Castilla del siglo XVI. El ejemplo de la familia Beltrán en Soria», en Sefarad, año LVI, fasciculo 2 (1996), pp. 227-250.

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