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IGLESIA DE SAN PEDRO. CLAUSTRO.
La iglesia de San Pedro, antes Colegiata y ahora Concatedral, situada casi junto al río Duero, nos marca el centro de lo que fue la Soria medieval. Delante de su portada se situaba la Plaza Mayor de entonces.
Su fundación pudo ser coetánea, sino anterior, a la repoblación del Rey Alfonso El Batallador. En la segunda mitad del siglo XII sufrió una total renovación. Pertenecía en 1127 –por concesión expresa de Alfonso VII al obispo don Bernardo de Agen- a la diócesis de Sigüenza(1), pasando definitivamente en 1148 al concejo de Soria y a la diócesis oxomense. El 10 de julio de 1152, Juan, Obispo de Osma, estatuyó que sus canónigos habían de hacer vida regular bajo la regla agustina(2). Se secularizarán en 1437.
Por desgracia, buena parte del antiguo templo románico debió hundirse con anterioridad a 1544, que es cuando se reunió el Cabildo de canónigos para valorar la posible reconstrucción. Gaya Nuño apunta la fecha de 1520 cuando se produce el derrumbe de la iglesia(3). Victor Higes mantiene la teoría que el desmoronamiento de la torre y del cimborrio románicos fueron consecuencia de los trabajos de cimentación efectuados en la capilla de los Santa Cruz o de Santa Catalina. No obstante, poco sabemos del evento del derrumbe, aunque el racionero Diego de Marrón en su obra Cosas curiosas y antiguas de la Colegial y Ciudad de Soria aporta la noticia que todo se debió al empeño de un canónigo: “a instancia de una dignidad y un canónigo por hacer un altar de Nuestra Señora en un colateral junto a un pilar aunque el cantero dijo que no se atrevía se quitó el pilar y cayó la iglesia toda”.
La primitiva iglesia románica tuvo de crucero 35 metros, siendo una de las mayores iglesias románicas de la región. Los restos conservados no muestran sino una gran riqueza constructiva y decorativa, y en cuanto a estructura no es aventurado suponer que repetiría la ordenación arquitectónica de Santo Domingo, edificado en las mismas fechas(4).
Respondía al esquema monacal de planta basilical, de tres naves, siendo la central más ancha y alta que las laterales, crucero y cabecera del ábside tripartito. La tipología debía ser semejante a la también desaparecida catedral románica de El Burgo de Osma, así como a la también desaparecida iglesia del real monasterio de San Benito de Sahagún y del monasterio de Santo Domingo de Silos.
La iglesia se reconstruyó en el siglo XVI con la misma anchura de crucero; pero se derribó el ala sur del claustro, con objeto de que el muro norte del templo coincidiera con el crucero románico conservado.
Del antiguo complejo monástico románico tan sólo se conservan varios sillares reaprovechados, algunos restos en los extremos de lo que fue el antiguo transepto y gran parte del espléndido claustro. En el muro sur del crucero, en la portada principal del templo del siglo XVI, los restos románicos son apreciables en las ventanas de medio punto y en el óculo superior. Al interior, los tres ventanales abocinados están cegados. Sendas ventanas de similar factura perforan los muros oriental y occidental del mismo brazo del transepto sur. En el brazo norte del crucero, junto a la antigua Sala Capitular que hoy es la capilla dedicada a San Saturio, se pueden apreciar los antiguos muros románicos laterales en los que se abren dos ventanas ciegas de medio punto(5).
El claustro:
Es románico del siglo XII, con una estructura típica del románico internacional (especialmente a través de modelos aquitanos) y con evidentes influjos de Santo Domingo de Silos, de Aragón e incluso islámicos. Es de grandes dimensiones (30 x 30 metros), es de silleria arenisca, y conserva tres de sus galerías medievales (oriental, septentrional y occidental) y éstas se cubren con techumbre de madera a una vertiente.
En los ángulos noreste y noroeste se disponen grandes arcos rebajados que sirven de transición al cambio de orientación de galería. Sobre un podio corrido se alzan arcos de medio punto con chambrana apoyados en dobles columnas. Las arquerías están dispuestas en grupos de arcos separados por pilares prismáticos: en las crujías del poniente y del norte los grupos los componen cinco arcos, mientras que en la del este hay dos grupos de cuatro y un grupo de cinco. A los machones de separación se adosan dos columnas pareadas sobre poderosas ménsulas en la parte inferior, y sobre ellas, a la altura de la imposta y hasta hacer coincidir sus capiteles con los canecillos, otras columnillas de menor tamaño, en número de tres en las galerias oriental y occidental y cuatro en la septentrional. En opinión de Juan Antonio Gaya Nuño esta estructura de los muros con dos pisos de columnillas adosadas tiene un origen mesopotámico. En ningún otro claustro español del periodo románico se da esta solución netamente oriental para decorarlos(6).
Las columnas nos ofrecen capiteles de gran variedad temática y decorativa, incluyendo interesantes escenas historiadas y dibujos geométricos.
En el ala occidental del claustro, los capiteles de las arquerias y de los pilares están decorados con hojas de acanto estriadas, palmetas, roleos y otros motivos vegetales, sirenas, grifos y escenas figuradas como la Anunciación y la Adoración de los Magos. También se pueden apreciar numerosas marcas de cantero.
En el ala norte, los capiteles ofrecen formas vegetales, leones, centauros, mujeres desnudas, San Pedro y San Pablo, San Jorge, San José, la Anunciación, los Reyes Magos y otros motivos. Hay relieves relativos a la lujuria, la cacería de un ciervo y de la psicostasis (o peso de las almas). En este muro norte se abre la puerta de entrada del antiguo refectorio, con arco de medio punto cobijando arcos germinados con capiteles de diversa decoración y una pequeña hornacina con un arquito de cierre.
En el ala oriental, la decoración de los capiteles es de palmetas, hojas de acanto, piñas, hojas de laurel, grifos, aves exóticas y dos con figuras humanas. Uno de los capiteles historiados representa al Rey Salomón, tocado con corona real, con un libro abierto que sujeta su mano izquierda y señalandolo con la derecha a la Reina de Saba con corona real. El otro capitel tiene una figura de un monje que recibe las ofrendas de los fieles. La mayor parte de los canecillos son sencillos, aparecen motivos vegetales, rollos dragones, liebres, cabezas humanas y ángeles.
En el muro este nos encontramos la comunicación entre el claustro y la antigua Sala Capitular, hoy capilla de San Saturio y con anterioridad conocida como capilla de Nuestra Señora de San Millán (véase el espacio habilitado en mitad del retablo de esta capilla para colocar allí la imagen de la Virgen). El vano central es un arco de medio punto con chambrana y tres arquivoltas e intradós lobulado en los extremos de cada una de las ocho dovelas que forman la rosca; a los lados de la puerta de acceso se disponen dos arcos de medio punto con arquivoltas. Cobijan sendos óculos calados lobulados y dos arquillos de herradura germinados, de evocación mozárabe, apoyados en dobles columnas, con capiteles de centauros, dragones, grifos y motivos vegetales de evocación silense.
En este muro oriental figura una urna sepulcral así como varias inscripciones, de la que vamos a destacar por su curiosidad la que hace alusión al eclipse de sol que tuvo lugar en 1239: “Obscuratus E(st) SOL(s)T(i)CIO : IU...”.
A lo largo del claustro aparecen ciertos rastros pictóricos. Hacia 1920 Mélida apreciaba “verdaderos retablos” pintados a lo largo de toda la crujía septentrional que representaban un Cristo mayestático, la Anunciación y dos ángeles elevando un alma junto a ciertos escudos heráldicos; en la oriental la existencia de una Adoración de los Magos. Para el autor, las pinturas murales databan del siglo XIV. En la actualidad sólo se conservan ciertos vestigios entre las dos portadas de la galería oriental, con cenefas vegetales, una especie de peltas (escudo ligero usado por los antiguos soldados griegos), simulación de veteados en madera y una deteriorada escena figurada con dos donantes y un santo frente a un ángel y la Virgen con el Niño. Por encima aparecen dos escudos con parejas de llaves, dos con soles radiantes y otro más decorado con las armas de Castilla y León. Su aspecto permite sugerir una datación avanzada dentro ya del siglo XV(7).
El claustro de San Pedro fue declarado Monumento Nacional en 1929.
(1) VV.AA., El arte románico en la ciudad de Soria, ed. Fundación Santa María la Real, Salamanca, 2001, p.93.
(2) GAYA NUÑO, Juan Antonio, El románico de la provincia de Soria, reedición facsimil de la edición de 1946, ed.: Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Centro de Estudios Sorianos (Colección Biblioteca de Historia del Arte), Madrid, 2003, p. 143.
(3) Ibidem, p. 144.
(4) Ibidem, p. 145.
(5) ALONSO ROMERO, Jesús, La Concatedral de Soria. Al rumor del Duero, ed. Edilesa Patrimonio, León, 2003, pp. 17-18.
(6) GAYA NUÑO, Juan Antonio, El románico de la provincia de Soria, p. 146.
(7) VV.AA., El arte románico en la ciudad de Soria, pp. 107-108.
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