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 Ayuntamiento de Soria
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IGLESIA DE SANTO TOMÉ, TAMBIÉN LLAMADA DE SANTO DOMINGO.

La antigua iglesia parroquial presidía la collación de su nombre según el censo de 1270 de Alfonso X el Sabio. Era la “collación de Santo Thomé”, situada en la parte alta de la ciudad, muy próxima a la muralla, de la que hoy día podemos observar algún paramento embutido a la altura de la entrada a los garajes del inmueble de la calle Santo Tomé, nº 1, y a la que fue llamada puerta del Rosario. Se denominó así a partir del siglo XVI que es cuando los dominicos construyen su convento vecino a la iglesia románica de Santo Tomé y que posteriormente unirán a su edificio. Vecina a la iglesia de Santo Tomé también estaba situado el Hospital de Santa Isabel.

No hay ninguna prueba documental que acredite sus orígenes. La tradición oral manifiesta la relación directa del monarca Alfonso VIII con la construcción de este templo y la justificación del aire aquitano de la fachada, ya que Alfonso VIII se casó con Leonor Plantagênet, hija del rey inglés Enrique II y de Leonor de Aquitania.

La Iglesia que ha llegado hasta nosotros, no es un todo uniforme, sino tres templos seguidos. Durante el reinado de Alfonso VIII se acomete la nueva fábrica, que integra parte de un anterior y que, presumiblemente, se concluye en los inicios del siglo XIII.

En 1556, el Maestrescuela de la Catedral de El Burgo de Osma, Francisco Beltrán Coronel, decide la fundación de un convento de dominicos en Soria, costeando él mismo la construcción junto a Santo Tomé. Al haber problemas económicos, el proyecto se hace inviable. Se opta por construir el convento, pero no por hacer nueva iglesia, por lo que se solicita la utilización de la iglesia parroquial por los dominicos. Según se recoge en documentación que se conserva en el archivo de la concatedral de San Pedro, nunca dejó de ser iglesia parroquial, lo único que ocurría es que obligatoriamente siempre el párroco era un dominico. Esta utilización por los dominicos de la iglesia, conllevó con el devenir de los tiempos que pasara a denominarse iglesia de Santo Domingo en vez de Santo Tomé.

Ya instalados los dominicos, el señor de Retortillo, Juan de Torres y Toledo y don Luís de Castro acometen el derribo de la cabecera románica y la construcción del último tramo de la nave, el crucero y la actual cabecera, bajo la dirección de Francisco de Revilla.

El convento dominico estaba separado de la iglesia por una calle pública sin salida que acababa en unos tapiales. En la actual entrada al monasterio de las Hermanas Clarisas el campanil que esta en el tejado nos indica la orientación primitiva del edificio cuando estaba separado de la iglesia. Arriba, una ventana cegada de la fachada con la inscripción: “Por aquí se llama a media noche a los Santos Sacramentos” nos indica donde estaba situada la antigua portería. En 1586 el Ayuntamiento de Soria da autorización para unir el edificio del Convento de Dominicos con la iglesia de Santo Tomé. Una vez construido esta nueva estructura que une iglesia y convento se aprovecha para colocar allí la entrada principal del convento, de cuya existencia nos queda hoy un gran arco de entrada cegado con dos escudos en su parte superior, a derecha e izquierda, en los que irían pintadas las armas del escudo de los dominicos.

Tras la Desamortización de Mendizábal, los dominicos abandonan el convento, quedando sólo un fraile que atendía la iglesia parroquial de Santo Tomé. En 1853 ocupan el edificio la Comunidad de Hermanas Clarisas continuando hasta el momento. En 1894 el obispo de Osma, don Victoriano Guisasola, suprime la iglesia parroquial de Santo Tomé, pasando a ser desde entonces exclusivamente conventual.

Arquitectura:

De la primera construcción románica, de principios del siglo XII, nos queda un tramo de la nave que actualmente antecede al transepto y cabecera de finales del siglo XVI, abovedado en cañón levemente apuntado, así como la torre adosada a su paramento norte, compuesta de dos pisos separados. En el piso superior se abrían los cuatro vanos (hoy cegados) para campanas. En planta debía ser un modesto edificio de nave única cubierta con bóveda de cañón reforzada por fajones doblados y torre adosada al norte.

La nueva iglesia románica, de fines del siglo XII, se planteó como una iglesia de tres naves, en la que la central era el doble de ancha que las demás, separadas por pilares cruciformes. Los pilares de los tres tramos parecen preparados para recibir arcos fajones que nunca llegaron a realizarse. En su lugar se cubrió la nave con la actual bóveda de cañón apuntado con fajones simples y las colaterales con bóvedas de cañón. Las bóvedas de las tres naves arrancan a una misma altura, destacando, la central, por su mayor altura. La iluminación es indirecta con lo que al interior se consigue una atmósfera de penumbra y recogimiento.

A finales del siglo XVI se acometen las obras de la cabecera y del transepto, así como las dos capillas laterales, que dan al templo su actual aspecto. La capilla mayor de planta pentagonal está cubierta con bóvedas de crucería estrellada. La capilla septentrional, dedicada al Santo Cristo, aparecen colocadas sus armas en diferentes partes de la capilla. Las obras de esta capilla se contratan en 1596 y son sus maestros canteros Juan Pérez de Noval y Juan de Villanueva. La capilla meridional, dedicada a Nuestra Señora del Rosario, fue realizada por el maestro Domingo de Lué. Se cubre con bóveda de crucería con terceletes, sin escudos en las claves e invadiendo su fábrica el convento anexo.

Fachada de Santo Domingo:

Se compone de dos motivos centrales: la portada con su tímpano y arquivoltas, y sobre ella un gran rosetón abocinado. A ambos lados, corren dos series superpuestas de arquerías ciegas. El conjunto rematado en forma de frontón, esta culminado por una cruz calada florenzana. El gran desarrollo de la fachada en dos pisos hace que se le interrelacione con los grandes edificios religiosos románicos del Oeste de Francia, participando así de la influencia artística de esta zona reconocible en el tardorománico de Castilla y León(1).

La ornamentación exterior es casi en su totalidad iconográfica. La portada consta de cuatro arquivoltas con tímpano. Los capiteles de las columnas desarrollan de izquierda a derecha escenas del Génesis: el Padre Eterno separando con sus manos la tierra de las aguas y creando las estrellas, el sol, la luna, los ángeles y las plantas; el Señor modelando en barro la figura incipiente y desnuda de un Adán barbado, que reposa de una manera inerte en los brazos de Dios. En la otra cara de este capitel se representa la creación de Eva, que es extraída del costado de Adán. Después aparece el Creador teniendo a un lado a Adán y a Eva, a quienes entrega el Paraíso. A continuación, junto al árbol de la Ciencia del bien y del mal, sobre el que aparece enroscada en su tronco una serpiente, se nos representan a su lado las figuras de Adán y Eva, pero ahora llevando unas hojas de parra. Finalmente aparece el Señor reprendiéndoles por su desobediencia(2).

Se interrumpe aquí el tema del Génesis, con tres escenas interpoladas, ajenas a este asunto: dos en el mainel de la izquierda y una en el de la derecha. Las figuras de la izquierda están mutiladas, pero a pesar de ello presentan dos aspectos importantes: los arquillos apuntados que cobijan a las figuras, y el tener dos de estas figuras las piernas cruzadas. Los personajes aparecen sentados. El significado de estas figuras es enigmático. Taracena piensa que pudiera tratarse de las figuras de los monarcas Alfonso y Leonor. La única escena del capitel de la derecha, en el mainel, representa la curación del paralítico.

Continúa la serie del Génesis con los capiteles siguientes: la expulsión del Paraíso por un ángel que porta en la mano una espada. Adán y Eva aparecen delante de una puerta almenada sobre la que se abren tres arquillos de herradura.

Sigue la narración, ya fuera del Paraíso, con un Adán que aparece labrando con un único buey que arrastra un arado romano, mientas que Eva hila con una rueca; luego, Caín y Abel ofrecen sobre un altar al Señor un haz de mieses y un cordero; Caín mata a Abel, y al final muere Caín alcanzado por un disparo de flecha que le lanza Lamec. Hay ejemplos de esta escena en la Magdalena de Vézelay, en San Lázaro de Autun, relieves en Módena y Monreale, pero en España no se conoce otro ejemplo que éste de Santo Domingo de Soria. Con este capitel que nos avisa de la persistencia del pecado entre los hombres se cierra el ciclo del Génesis(3).

Por encima de los capiteles corre un cimacio calado o cornisa de rica ornamentación vegetal que entrelaza figuras humanas, grifos, sirenas y pájaros. En opinión de Tudela esta labor de fina cantería sólo pudo hacerse por un tallista que utilizara el trépano morisco con la misma técnica utilizada por los alarifes árabes(4).

El tímpano es la escena central de la composición de la fachada y en la que llegan a su culmen el mensaje iconográfico. En el centro y dentro del nimbo almendrado y perlado, está la figura imponente del Padre Eterno, sentado sobre un trono rematado a ambos lados con figuras de leones, sosteniendo en sus rodillas al Hijo Niño, que bendice con dos dedos de su mano derecha, mientras que en la otra mano parece tener un libro cerrado. Sobre la cabeza coronada del Padre aparece la figura parcialmente mutilada de la paloma que representa al Espíritu Santo. A los lados de la mandorla aparecen cuatro ángeles que sostienen los símbolos de los Cuatro Evangelistas. A ambos lados del tema central hay dos figuras sentadas. La de la derecha claramente es la de la Virgen María, coronada y sedente. La de la izquierda, es un personaje masculino sedente, barbado y portador de un nimbo gallonado. En opinión de Camón Aznar, podría ser el profeta Isaías, dado que es el profeta de la Virgen María(5).

En las arquivoltas, los temas sagrados se desarrollan en serie, uno por arquivolta, y las figuras se agrupan en sentido radial, poco frecuente en el románico español y más empleado en cambio en el francés.

La primera arquivolta recoge la representación de los Veinticuatro Ancianos del Apocalipsis, sentados, coronados y portando nimbos gallonados, y aparecen tocando, afinando o mostrando instrumentos musicales(6). Es en la arquivolta en las que se encuentran más detalles moriscos: la forma de sentarse muchas de las figuras, los peinados, los almohadones, las barbas trenzadas e incluso muchos de los instrumentos musicales. Los instrumentos que tocan, en opinión de Gómez Barrera, serían los siguientes: doce fídulas o violas, dos arpas, dos salterios, un organistrum y nueve redomas(7). En la clave del arco aparece un ángel de alas extendidas, sedente, nimbado y portador de un pomo gallonado, sujetando el borde de su manto con dos dedos.

La segunda arquivolta se refiere enteramente al tema de la Matanza de los Inocentes. Soldados vestidos con cota de malla, espada en mano, arrebatan los niños a sus madres, escenas representadas con una minuciosidad y crueldad extraordinarias. En esta arquivolta, hacia la parte central derecha aparece la figura de un dragón, o bien un demonio alado, que aconseja al oído a Herodes la degollación, y en la clave del arco, una figura de un anciano sedente, que se interpreta como la figura de Abraham, o bien de Dios Padre, y que se acompaña de las figuras de dos ángeles. Una escena semejante se repite en los capiteles de uno de los templetes de San Juan de Duero de Soria.

La tercera arquivolta representa un completo desarrollo del ciclo de la Natividad e Infancia de Jesús. Comienza el ciclo, observándolo de izquierda a derecha, con la Anunciación del Ángel a Maria; la Visitación de María a Isabel; el Sueño de José; la representación de la Natividad; y el baño del Niño, según un autor(8), según otro(9), la Natividad de la Virgen y el bautismo de la Virgen; Niño en el pesebre; Anuncio a los pastores; luego una mano bendicente que surge de las aguas; Adoración de los Magos; San José pensativo que descansa sobre un bastón en forma de Tau; el Sueño de los Magos, donde aparecen los tres Reyes Magos durmiendo en la misma cama bajo rica arquería románica y un ángel que les advierte de los siniestros propósitos de Herodes; unas mujeres piadosas adorando al Niño Jesús, según unos autores(10), según otro, la Presentación de Jesús en el Templo(11). Se contempla la arquivolta con un brusco cambio de la disposición radial de la arquivolta a la longitudinal con el episodio de la Huida a Egipto, con San José que conduce el asno en el que van montados la Virgen con el Niño.

La cuarta arquivolta desarrolla el tema de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Observándolo de izquierda a derecha, encontramos, el Huerto de Getsemaní; la traición de Judas y el prendimiento de Jesús por los alguaciles; la Flagelación y el Expolio; la Crucifixión, teniendo Cristo a su lado al buen ladrón mientras dos soldados le alancean; el llanto de San Juan; el Enterramiento, la Resurrección y las Santas mujeres que acuden al sepulcro ya vacío, en el que esta un ángel que informa a las Marías de la Resurrección. Las tres Marías al regresar informan a los apóstoles de lo que ha ocurrido, y en la última dovela la aparición de Cristo resucitado a la Magdalena cuando le dice: Noli me tangere, que también aparece en un capitel de la ermita de Garray.

En las enjutas del antecuerpo de la portada se incrustaron dos relieves, hoy muy desgastados, que representan a dos figuras entronizadas, bajo arquillos, y que han sido interpretados por la tradición popular como el rey Alfonso VIII y su mujer Leonor, queriendo avalar de esta manera el presunto patrocinio real del edificio.

Un gran óculo abocinado remata la fachada, y esta compuesto de ocho arquillos ultrasemicirculares orlados de puntas de diamantes sobre columnitas. Su intradós esta adornado con fajas de motivos vegetales, de arcos entrecruzados, y la del centro con escenas de cacería, con leones, jabalíes y animales fantásticos, reuniendo uno de los más ricos bestiarios del románico español.


(1) RODRIGUEZ MONTAÑÉS, José Manuel, «Santo Domingo (antigua Santo Tomé)», en VV.AA., El arte románico en la ciudad de Soria, ed. Fundación Santa María la Real, Salamanca, 2001, p. 67.
(2) TARACENA AGUIRRE, Blas y TUDELA DE LA ORDEN, José, Guía artística de Soria y su provincia. Primera edición ed. por Revista de Occidente, Madrid, 1962. Re-edición de Diputación Provincial de Soria, Soria, 1997, p. 139.
(3) RODRIGUEZ MONTAÑÉS, José Manuel, «Santo Domingo (antigua Santo Tomé)», en VV.AA., El arte románico en la ciudad de Soria, ed. Fundación Santa María la Real, Salamanca, 2001, p. 77.
(4) TARACENA AGUIRRE, Blas y TUDELA DE LA ORDEN, José, Guía artística de Soria y su provincia, p. 141.
(5) Ibidem, p. 142.
(6) SAINZ MAGAÑA, M. E., El Románico soriano. Estudio simbólico de los monumentos. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1984, pp. 176-177; citado por GÓMEZ BARRERA, Juan Antonio, ««La orquesta medieval en piedra de la fachada de Santo Domingo», en Casos y Cosas de Soria III, ed. Soria Edita (colección Serie Mayor), Soria, 2002, p. 149, nota nº 9.
(7) GÓMEZ BARRERA, Juan Antonio, ««La orquesta medieval en piedra de la fachada de Santo Domingo», p. 164.
(8) RODRIGUEZ MONTAÑÉS, José Manuel, «Santo Domingo (antigua Santo Tomé)», en VV.AA., El arte románico en la ciudad de Soria, p. 83.
(9) GAYA NUÑO, Juan Antonio, El románico de la provincia de Soria, p. 140.
(10) TARACENA AGUIRRE, Blas y TUDELA DE LA ORDEN, José, Guía artística de Soria y su provincia, p. 143.
(11) RODRIGUEZ MONTAÑÉS, José Manuel, «Santo Domingo (antigua Santo Tomé)», en VV.AA., El arte románico en la ciudad de Soria, ed. Fundación Santa María la Real, Salamanca, 2001, p. 85.

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